dos fiestas...

...en una boda

INE & THOMAS

Ine y Thomas nos llamaron sin previo aviso. Tímidamente dijeron: “Estamos en Mallorca… queríamos casarnos en una finca en la que nos hemos hospedado, pero no nos ha gustado. ¿Podéis ayudarnos?”

Allí mismo nos pusimos a trabajar y concertamos varias visitas a lugares posibles para el enlace, que visitaron esa misma semana.

Decidieron entonces celebrar un evento doble: Dos horarios (día y noche), dos lugares: Son Rullan y Son Marroig, dos banquetes (comida y cena) y una unión feliz rodeados de su gente más allegada.

Luego de una gustosa prueba de menú y de escoger la fotógrafa, el menaje y la decoración ya tenían todo programado para casarse al mes siguiente.

Comenzaron la celebración a mediodía en lo alto de la montaña, recibiendo a sus invitados con una limonada fresca en este paraje de ensueño lleno de historia. La casa data del siglo XIII donde entonces funcionaba como un antiguo monasterio y actualmente está llena de rincones que son postales vivas dignas de admiración.

La ceremonia con vistas al mar se hizo en la era de la propiedad.
Realizaron varios ritos divertidos y llenos de simbolismo: Plantaron un olivo, firmaron un contrato con el contorno de sus manos, intercambiaron sortijas y sellaron su amor con un beso apasionado.

La decoración fue simple y acorde al lugar: Conformamos los asientos de la ceremonia con balas de paja vestidas con telas de motivos campestres. Pusimos una mesa antigua de madera como altar, con cestas típicas mallorquinas decoradas con flores naturales de estación.

Los novios quisieron presentar y hacer partícipes a todos los asistentes y para ello preparamos prendidos de flores naturales con toques de plantas aromáticas representantes de Mallorca (lavanda y romero) que obsequiaron a cada invitado presentándolos al grupo y explicando que relación tenían con cada quien.

Posteriormente pudieron disfrutar de canapés mediterráneos y una paella en la zona de los jardines de la casa, que adornamos con cojines y detalles de flores primaverales y ramitos de lavanda.

Por la tarde realizaron un cóctel en el templete de la finca de Son Marroig y posteriormente cenaron en la sala de los espejos.

Katta Tubio fue la fotógrafa escogida, no solo por su estilo bohemio y romántico sino porque conocía la finca a la perfección y ésto se ve reflejado en sus bellas imágenes, ¿no les parece?

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